TRASTORNO DE PÁNICO

Mujer con trastorno de pánico

Trastorno de Pánico

El trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por ataques de pánico recurrentes y inesperados, que se acompañan de una serie de síntomas físicos y emocionales intensos, como palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de ahogo, miedo a morir o perder el control, entre otros. Estos ataques de pánico pueden durar de algunos minutos a varias horas y pueden interferir significativamente en la vida cotidiana de una persona. La causa exacta del trastorno de pánico es desconocida, pero se cree que es resultado de una combinación de factores genéticos, biológicos y psicológicos. El trastorno de pánico puede ser tratado con terapia psicológica, medicación o una combinación de ambos.

Síntomas

Los síntomas del trastorno de pánico pueden incluir:

  1. Ataques de pánico recurrentes e inesperados: son episodios intensos de ansiedad y miedo que pueden durar de algunos minutos a varias horas.
  2. Síntomas físicos: palpitaciones, sudoración, temblores, dificultad para respirar o tragar, dolores o molestias abdominales, sensación de ahogo, mareo o vértigo, dolor o tensión muscular, entre otros.
  3. Síntomas emocionales: miedo a morir, perder el control o volverse loco, miedo a tener otro ataque de pánico, ansiedad generalizada, sentimientos de desrealización o despersonalización, vergüenza o humillación, entre otros.
  4. Evitación de situaciones: la persona puede evitar situaciones que teme que desencadenen un ataque de pánico, lo que puede interferir en su vida cotidiana y en sus relaciones sociales.
  5. Pensamientos obsesivos: la persona puede preocuparse constantemente por tener otro ataque de pánico y por los síntomas físicos y emocionales que experimenta.

Es importante recordar que estos síntomas deben ser evaluados por un profesional de la salud mental para determinar si son causados por el trastorno de pánico o por otro problema de salud mental o físico.

Diagnóstico

El diagnóstico del trastorno de pánico se realiza a través de una evaluación clínica por parte de un profesional de la salud mental, como un psicólogo o un psiquiatra. Durante la evaluación, se llevará a cabo una entrevista detallada con la persona para recopilar información sobre sus síntomas, antecedentes médicos y de salud mental, así como sobre su historial de uso de sustancias y estrés emocional.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DSM-5

1. Ataques de pánico recurrentes y inesperados: episodios repentinos de intensa ansiedad y miedo que duran aproximadamente unos minutos y que se acompañan de al menos cuatro de los siguientes síntomas: palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de ahogo, dolor o presión en el pecho, mareo o vértigo, náuseas o dolores abdominales, inestabilidad o sensación de desvanecimiento, miedo a morir o perder el control, entre otros.
2. Temor a los ataques de pánico o a sus consecuencias: la persona experimenta un miedo intenso a tener otro ataque de pánico o a las consecuencias de los mismos, como el miedo a morir o perder el control.
3. Cambios en el comportamiento debido a los ataques de pánico: la persona puede evitar situaciones o actividades que teme que desencadenen un ataque de pánico o que puedan empeorar los síntomas.
4. Los ataques de pánico no están relacionados con una sustancia o una condición médica subyacente: los ataques de pánico no están causados por el uso de sustancias o por una afección médica subyacente.
5. Duración de los síntomas: los síntomas han estado presentes por lo menos durante un período de un mes.

Es importante destacar que estos criterios deben ser evaluados por un profesional de la salud mental para determinar si una persona cumple con los criterios para un diagnóstico de trastorno de pánico.

Cambios en el estilo de vida

Los cambios en el estilo de vida pueden ser una parte importante del tratamiento del trastorno de pánico. Algunos de estos cambios incluyen:

  1. Ejercicio regular: hacer ejercicio de forma regular puede ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo.
  2. Alimentación saludable: una dieta equilibrada y saludable puede ayudar a mantener los niveles de energía y mejorar la salud en general.
  3. Dormir bien: un sueño adecuado y regular es esencial para mantener la salud mental y física.
  4. Reducción del estrés: aprender técnicas de manejo del estrés, como la meditación, la relajación muscular progresiva o el yoga, puede ayudar a reducir la ansiedad y el estrés.
  5. Evitar sustancias estimulantes: evitar o reducir el consumo de cafeína, alcohol y tabaco puede ayudar a reducir los síntomas de ansiedad.
  6. Terapia cognitivo-conductual (TCC): la TCC es un tipo de terapia que puede ayudar a las personas a comprender y cambiar sus patrones de pensamiento y comportamiento que están contribuyendo a sus ataques de pánico.

Estos cambios en el estilo de vida pueden ser un complemento efectivo a la medicación y a la terapia para el trastorno de pánico, y pueden ayudar a mejorar la calidad de vida y reducir los síntomas de ansiedad. Sin embargo, es importante hablar con un médico o un terapeuta antes de hacer cualquier cambio significativo en el estilo de vida.

Conclusión

En conclusión, el trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por ataques repentinos e intensos de ansiedad o miedo. Estos ataques pueden incluir síntomas físicos como sudoración, palpitaciones y sensación de ahogo, así como síntomas psicológicos como miedo intenso a perder el control o morir.

El trastorno de pánico puede ser debilitante para la vida cotidiana, pero hay tratamientos efectivos disponibles. Estos incluyen terapia, medicación y cambios en el estilo de vida. Los factores de riesgo para el desarrollo del trastorno de pánico incluyen un historial familiar de trastornos de ansiedad, trastornos de ansiedad previos, estrés psicológico, uso de sustancias y predisposición genética.

Es importante buscar ayuda profesional si se experimentan síntomas de trastorno de pánico, ya que el tratamiento temprano puede mejorar significativamente los resultados a largo plazo.

Tratamiento

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

La TCC es un tipo de terapia que se centra en cambiar los pensamientos y comportamientos negativos que contribuyen al trastorno de pánico.

Terapia de exposición

La terapia de exposición es un tipo de TCC que implica enfrentarse gradualmente a los estímulos que causan miedo o ansiedad. Esto puede ayudar a las personas a superar su miedo y a reducir la intensidad de sus ataques de pánico.

Medicación

Los ansiolíticos y los antidepresivos son dos tipos de medicación que se utilizan comúnmente para tratar el trastorno de pánico. Estos medicamentos pueden ayudar a reducir la ansiedad y a prevenir los ataques de pánico.

Cambios en el estilo de vida

Algunos cambios en el estilo de vida, como reducir el estrés, hacer ejercicio regularmente y dormir lo suficiente, pueden ayudar a reducir los síntomas del trastorno de pánico.

FACTORES DE RIESGO
· Historial familiar
· Trastornos de ansiedad previos.
· Estrés psicológico.
· Consumo de substancias.
· Genética.

Recursos

Contacta e infórmate sin ningún compromiso