Todo lo necesario para comprender el autismo. ¿Qué es, cómo detectarlo y cómo hacerle frente?

¿Qué es el autismo?

El autismo es un conjunto de alteraciones que afectan al neurodesarrollo infantil. Asimismo, el término “espectro“, se utiliza debido a que las alteraciones se manifiestan de forma muy variada entre diferentes casos.

Prevalencia

Estudios recientes muestran que hay un aumento importante en la prevalencia llegando al 1% de los niños en la población general (RCOG, 2011)5. Además, el autismo se presenta más en niños que en niñas, sin ofrecer distinciones entre grupos o clases sociales. Asimismo, podemos decir que actualmente estamos lejos de pensar que el Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una alteración poco común, tal y como anteriormente se había llegado a idear.

Causas del incremento del autismo

Entre estas, podemos encontrar una mayor consideración entre pediatras y familiares, el cambio de la clasificación, la ampliación del Espectro y la generalización en el uso de pruebas diagnósticas. Por esta razón, personas con graves discapacidades intelectuales y dificultades a todos los niveles, no eran diagnosticados como TEA (Martínez y Cuesta, 2012)3.

¿Porqué se presenta el autismo?

Las causas del autismo todavía se están investigando. Sin embargo, las numerosas líneas de investigación, han llegado a una misma conclusión: el autismo es una alteración del desarrollo causada por diferentes variables que están relacionadas con factores genéticos (Silverman et al., 2002)6. Además, también es significativa una predisposición heredada (Ronald, Happé y Plomin) que son combinados con una variedad de factores físicos y ambientales.

Por estos motivos, bajo ningún concepto se trata de un trastorno adquirido, ni esta relacionado con una privación emocional o con la forma con la que se ha sido educado/a. En definitiva, se trata de un trastorno neurobiológico.

¿Cómo identificar el autismo?

En primer lugar, la mejor forma de poder identificar el TEA, es analizar cuáles son las características o criterios para su diagnóstico según el DSM-5 (APA, 2013)2.

Por lo tanto, entre estas características se pueden destacar un déficit persistente en la comunicación y en la interacción social en diversos contextos, y la realización de conductas repetitivas y restringidas tanto en actividades como intereses.

De esta forma, se aprecian comportamientos verbales y no verbales ritualizados, adherencia excesiva a rutinas y alteraciones en las conductas comunicativas, mostrando una clara dificultad para desarrollar, mantener y comprender la relación.

¿Cuándo se detecta el autismo?

Cabe destacar, que el diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista puede ser difícil de realizar, ya que para ello se deben observar tanto el comportamiento como el desarrollo del paciente.

En ocasiones, se pueden identificar a los 18 meses de edad. Sin embargo, existen casos en los que el diagnóstico se realiza cuando ya se es mucho mayor. En consecuencia, se impide que se puedan trabajar estrategias para poder hacer frente al trastorno.

¿Qué tipos de autismo hay?

A continuación, se exponen los diferentes tipos de autismo existentes. No obstante, es importante mencionar que estas distinciones quedaban especificadas en el DSM-IV-TR (APA, 2002)1, dentro de los trastornos generalizados del desarrollo (TGD). Sin embargo, con la aparición del DSM-5 (APA, 2013)2 esta disposición ha variado. De todas formas, a continuación se muestran dichas distinciones (APA, 2002)1:

Síndrome de Kanner o trastorno autista

Las características esenciales del síndrome de Kanner, son la presencia de un desarrollo marcadamente anormal o deficiente de la interacción y comunicación sociales, y un repertorio sumamente restringido de actividades e intereses. Las manifestaciones del trastorno varían mucho en función del nivel de desarrollo y de la edad cronológica del sujeto.

Síndrome de Asperger

Las características esenciales del trastorno de Asperger son una alteración grave y persistente de la interacción social y el desarrollo de patrones del comportamiento, intereses y actividades restrictivas y repetitivos.

En contraste con el síndrome de Kanner, no existen retrasos del lenguaje clínicamente significativo.

Síndrome de Heller o trastorno desintegrativo infantil

La característica principal del síndrome de Heller, es una marcada regresión en múltiples áreas de actividad tras un período de por lo menos 2 años de desarrollo aparentemente normal. Dicho desarrollo, se manifiesta por una comunicación verbal y no verbal, unas relaciones sociales, un juego y un comportamiento adaptativo apropiados a la edad del sujeto. Tras los primeros 2 años de vida, pero antes de los 10 años de edad, el niño experimenta una pérdida clínicamente significativa de habilidades adquiridas anteriormente.

Trastorno generalizado del desarrollo no especificado

En esta ocasión, existe una alteración generalizada del desarrollo de la interacción social recíproca, pero no encaja con ninguno de los trastornos mencionados anteriormente. Asimismo, se aprecian de igual forma comportamientos, intereses y actividades estereotipadas, pero de una forma más irregular.

Cambios relevantes del DSM-5 respecto al DSM-IV

Por un lado, los pacientes con diagnóstico DSM-IV de trastorno autista, síndrome de Asperger o trastorno generalizado del desarrollo no especificado, ahora reciben el diagnóstico de trastorno del espectro de autismo. Por otro lado, las personas que tiene marcados déficits en comunicación social, pero cuyos síntomas no cumplen los criterios para el trastorno del espectro del autismo, son ahora evaluados para el trastorno de comunicación social (pragmática) (APA, 2013)2.

¿Quién trata el autismo?

El autismo puede ser tratado por un psicólogo sanitario infantil o psiquiatra.

Tratamiento para el autismo

A causa de que existe mucha variedad en como afecta el autismo a cada individuo, no existe una estrategia de intervención única para su tratamiento. Por esa razón, es importante reconocer qué intervención tendrá una mayor productividad a la hora de conseguir los objetivos terapéuticos.

Cabe señalar, que el autismo no tiene cura, pero el tratamiento puede marcar una gran diferencia. Por otro lado, con relación al pronóstico, es importante conocer que cuanto antes se empiece el tratamiento, mejor pronóstico tendrá. Gracias a la terapia, las personas que padecen autismo mejoran en la escuela y en el lenguaje y evolucionan en la capacidad de relacionarse con otras personas.

Algunos aspectos que se pueden tratar son:

  • Terapia del habla para ayudar con las capacidades relacionadas con el lenguaje.
  • Ejercitación en habilidades sociales para fomentar y fortalecer la relación con otras personas.
  • Terapia ocupacional para estimular la autonomía en tareas cotidianas.
  • Terapia de la conducta para mejorar el comportamiento.
Proyecto Guia’m de la Fundació Friends

Mitos sobre el autismo

Existen muchas creencias falsas sobre el autismo sin evidencia científica.

  • Es autista porque sus padres no los quieren ni los han educado bien“. Incorrecto! Como se ha comentado con anterioridad, el autismo tiene origen en factores genéticos que nada tiene que ver con la crianza recibida.
  • “Los niños con TEA son todos inteligentes” Falso! Existe una gran variedad de coeficientes intelectuales entre las personas con TEA.
  • “Todos los niños con trastorno del espectro autista tienen retraso mental” Incorrecto! Al contrario, los coeficientes intelectuales son muy variados entre esta población.
  • “El autismo esta relacionado con la administración de vacunas” Falso! No existe evidencia científica que demuestre tal afirmación.

Referencias bibliográficas

  1. American Psychiatric Association (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV-TR), 1ª Ed. Barcelona: Editoral MASSON.
  2. American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (DSM-5). Washington, DC: American Psychiatric Press.
  3. Martínez M.A. y Cuesta J.L. (2012). Todo sobre el autismo: Los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA): Guía completa basada en la ciencia y en la experiencia. Barcelona: Editorial Altaria.
  4. Ronald, A., Happé, F., i Plomin, R. (2005). The genetic relationship between individualdifferences in social and nonsocial behaviours characteristic of autism. Developmental science, 8(5), 444-458
  5. Royal College of Obstetricians and Gynaecologists [RCOG] (2011). Autism: recognition, referral, and diagnosis of children and young people on the autism spectrum. Community Practitioner, 85(1), 22-25
  6. Silverman, J. M., Smith, C. J., Schmeidler, J., Hollander, E., Lawlor, B. A., Fitzgerald, M., … Galvin,P. (2002). Symptom domains in autism and related conditions: evidence forfamiliality. American Journal of Medical Genetics Part A, 114(1), 64-73.